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Recorrer el sendero de los Mineros es rememorar la historia de las gentes de la Alpujarra. Situados junto al Guadalfeo, han sido testigos de la evolución cosmopolita de la comarca.
Funcionaron hasta 1989. Los vecinos de Órgiva y quienes recorrían las carreteras que desde el Guadalfeo accedían a la Alpujarra y la Contraviesa, recuerdan las vagonetas cargadas de mineral de plomo que se desplazaban por el aire sobre un cable, tipo teleférico, y que cruzaba la serpenteante carretera comarcal hacia el Haza del Lino, junto a la aldea de Tablones.
Las minas de Órgiva, que se encuentran en la ladera norte de la sierra de Lújar, forman parte de la historia de las gentes de una comarca que sufrió un tremendo desplome con los paulatinos cierres de estas explotaciones de fluorita, plata y plomo. En la actualidad solo se mantiene una pequeña explotación de fluorita. Aún quedan 145 kilómetros de galerías y casi medio centenar de túneles conectados entre sí y que algunos pueden recorrerse aunque no es recomendable.
La minería en la Sierra de Lujar: un poco de historia.
La explotación de la Sierra de Lújar data de tiempos inmemoriales. Helenos, cartagineses y romanos fueron los primeros en valorar y explotar sus recursos mineros. Dentro de la historia reciente, el primer hito importante es una ley de 1868, que liberaliza la minería, entrando a explotar las minas sociedades formadas por tres familias malagueñas (Heredia, Larios y Huelin) y una granadina: los Rodríguez Acosta.
Es en esta época cuando la Sierra de Lújar se convierte en el coto minero más importante de España. Llegó a haber 59 minas de plomo, 5 de cobre y un total de 2000 trabajadores. Posteriormente (sobre los años 1920), un belga, llamado Luis de Pelsmaeker, fue el gran impulsor de la minería en Órgiva hasta el inicio de la guerra civil española. Gran ingeniero de minas, con conciencia social, fue el principal benefactor de las escuelas públicas.
En la etapa final, la Sociedad Peñarroya, desarrolló las técnicas más modernas hasta el cierre de las minas en 1989, provocando una crisis en la ciudad de Órgiva sin precedentes.
A modo de curiosidad, podemos comentar que en esta última época, se subieron a mano, por la ladera y rodando sobre troncos de árboles, unos compresores de aire que pesaban entre 30.000 y 40.000 kilos, para su uso en la mina.
La vida de los mineros.
La vida del minero fue muy dura, por las condiciones tanto en el trabajo, como fuera de él. En una primera etapa, (tras la liberalización de la minería en 1868), los mineros pasaban largas temporadas viviendo en los cortijos ahora abandonados y en ruinas, junto a las bocas de las minas. Estas viviendas no contaban con abastecimiento de agua ni luz. El horario de trabajo era de sol a sol, no pudiendo bajar al pueblo, sin autorización expresa.
En esta época, cobraban únicamente por el mineral puro que extraían, por lo que todo material con impurezas era rechazado. Los accidentes eran comunes y las condiciones de trabajo y salarios muy pobres. Por esto, se creó un movimiento contestatario que se puede reflejar por citas de los diarios de la época.
Mina de carriles Hundimiento Con referencia a un telegrama de ayer, se dice que se ha hundido la mina de Carriles, de Órgiva, envolviendo entre los escombros a varios trabajadores.
Mina de Carriles. Hundimiento. El defensor de Granada. 26 de Agosto de 1883.
Mineros en Huelga El gerente de la sociedad “Minas y Plomos de Sierra de Lújar”, señor Pelsmaeker, estuvo ayer en Granada conferenciando con el consejo de administración de la sociedad, recibiendo plenos poderes para resolver las reclamaciones formuladas por los obreros. Hoy regresará a Órgiva, esperando quede ultimado rápida y satisfactoriamente el asunto.
Mineros en huelga. Noticiero Granadino. 20 de Mayo de 1916.
Con el inicio de la explotación por la sociedad Peñarroya en 1950, la existencia de los mineros se humanizó en cierta manera.
En esta época, tras acondicionarse los cortijos (abastecidos de agua y luz), se quedaban a vivir allí los que voluntariamente lo preferían. El resto de los mineros subían a diario para trabajar, por el sendero que está recorriendo. En la bajada aprovechaban para recoger leña y llevarla a casa. Ya contaban con alta en la seguridad social y con adelantos de los salarios los días 10 y 20 de cada mes. El horario de trabajo seguía siendo de sol a sol.
Evolución de la técnica minera en la Sierra de Lújar.
En la época de principios de siglo XX, con las sociedades de las familias malagueñas Heredia, Larios y Huelin y la granadina Rodríguez Acosta, las técnicas de explotación eran muy precarias.
Sin luz ni agua en la mina, la forma de iluminación en las galerías dependía de candiles de aceite. El minero únicamente ganaba por cantidad de mineral puro extraído. Por esto, el sistema de galerías era muy anárquico, siguiendo la veta de mineral, y lo suficientemente anchas para poder avanzar arrastrándose en muchos puntos. Se extraía el mineral con cinceles, pudiendo avanzar unos 20 centímetros por jornada de trabajo. Con Luis de Pelsmaeker, se trabajaba en condiciones similares, aunque las galerías eran algo más amplias y se explotaba con criterios mineros mas consolidados.
La llegada de Peñarroya en 1950, supone un avance en la técnica minera. Empiezan a utilizarse explosivos y perforación con aire e inyección de agua.
Las galerías pasaron a tener dimensiones aceptables (1,50 x 1,20 metros) y vagones tirados por mulos eran utilizados para sacar el mineral de la mina. Algo que un neófito en la materia puede dar por supuesto, resultó ser todo un avance hace tan solo 50 años.
El sistema de explotación a diario, consistía en sacar el mineral del día anterior, perforar, cargar el explosivo, y realizar la voladura para empezar de nuevo al día siguiente.
DECRIPCIÓN DEL RECORRIDO:
Es un recorrido de fuertes subidas, circular, y que parte desde la carretera entre Órgiva y Vélez de Benaudalla, a solo dos kilómetros del Puente de los Siete Ojos de Órgiva, en la entrada principal de los senderos de la Sierra de Lújar. Tras recorrer unos metros por la pista forestal, nos desviamos a la derecha por un sendero para iniciar una ascensión de unos tres kilómetros. Se trata del sendero que utilizaban los mineros de Órgiva para cortar camino y subir a trabajar a la mina a diario.
Este primer tramo es muy exigente y ganaremos altura en muy poco tiempo, pudiendo disfrutar de las magníficas vistas de La Alpujarra, que nos ofrecen las paradas de descanso. A lo largo del sendero encontraremos paneles nos explicarán la historia minera del sitio que estamos visitando. La vegetación que nos rodea en este punto está formada por un matorral denso de romeros, aulagas, jaras y tomillos.
Tras un último y corto tramo de ascenso, con casi un 30% de desnivel, llegamos a una pista junto al MIRADOR DE LOS MINEROS; sin duda lo mejor de la ruta. Las panorámicas son increíbles; de derecha a izquierda veremos las poblaciones de Pinos del Valle, Nigüelas, Lanjarón, Órgiva, Tablones, Cañar, Soportujar, Bayarcal, los pueblos del Poqueira Capileira, Bubión y Pampaneira, Trevélez y los picos más altos de Sierra Nevada como telón de fondo. También veremos el Valle del Guadalfeo desembocando en el Embalse de Rules. Siempre habíamos tenido la curiosidad, al circular por la carretera de las Alpujarras, de saber que se vería desde esas grandes montañas a las que parece que le han echado un terciopelo verde encima y que componen la Sierra de Lujar. Pues hoy hemos descubierto lo impresionante de sus panorámicas.
No contentos con la ascensión realizada, decidimos subir por la pista unos cientos de metros más para ver varias bocaminas, un lavadero de mineral y un cargadero ya en el Paraje de la Maleza.
Regresamos hasta el mirador y seguimos la pista hasta llegar a la Casa de la Mina de Carriles, aun en funcionamiento. Comenzamos el zigzagueante y bello descenso que nos conducirá al cauce, en el fondo del precioso Barranco de Los Castillejos. Las vistas siguen siendo espectaculares.
El sendero de los mineros continúa por la rambla del barranco hasta el punto de partida; pero nosotros decidimos alargarla subiendo a la Casa Forestal del Rollo (en ruinas) situada en el Peñón del Fraile. Muy cercana y a la izquierda vemos la balsa de la casa forestal.
Continuaremos por el Camino de los Rojos, precioso camino de herradura que utilizaban tanto los mineros como el ejército republicano durante la Guerra Civil Española y que desciende por la Loma del Señor Rivas donde podemos apreciar restos (una torre en pie y otra caída) del cable o teleférico que se utilizaba para transportar el mineral.
Tras pasar por la Escarihuela de los Locos, senda de descenso con muchas revueltas, llegaremos a la carretera en las inmediaciones de Tablones. Cerca se encuentra la abandonada Mina de Peñarroya
Desde aquí y con muchísima precaución, solo queda volver por la carretera pasando junto al Puente de los Siete Ojos, cruzando el Túnel y pasando por la ruinosa Venta del Castillejo. Un poco más adelante y a la derecha se encuentra el Puesto de Vigilancia del Castillejo de los s. X-XI. Continuaremos hasta el Barranco de los Castillejos, punto inicial de la ruta.
Datos extraídos de la Mancomunidad de Municipios de la Alpujarra:
http://www.alpujarraturistica.com/rutas/?minera&rutas
y Waste Magazine en:
https://waste.ideal.es/olivosyminasdeorgiva.htm
Ruta realizada siguiendo un track de avhinojosa en:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/2018-09-30-ruta-de-los-mineros-de-orgiva-sierra-de-lujar-29187237#wp-29187260
Ruta muy recomendable.