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Inicio y fin: Villamejín.
Objetivos: Picos La Forcá (1111 m) y La Hoya (Cueto Mar, 1193 m)
Fuentes: En el p.k. 3.8. Donde se abandona el camino y se emprende el ascenso hacia la collada de La Forcá.
El paredón en el que ubican los dos picos se alza imponente frente a Villamejín. La cercanía y verticalidad que se observan hacen dudar de que realmente pueda tratarse de la sierra de Caranga, tan próxima, pero así es.
La subida hasta la collada de Aciera no reviste más dificultad que seguir la pista ascendente. Después, esta se transforma en camino también fácil de seguir, más aún, pues es prácticamente llano hasta alcanzar una generosa fuente en una curva del camino.
A continuación se emprende la subida hacia la collada de La Forcá. La subida presente multitud de sendas pisadas y no parece ser mejor una u otra. Se trata tan sólo de ir ascendiendo siguiendo la vaguada por el lugar que parezca más cómoda hasta alcanzar la colllada. Hecho esto, un poco más de subida, hacia la derecha, y se alcanza La Forcá.
Para ir a La Hoya, tras descender a la collada, no encontramos senda marcada alguna y el camino no es fácil. No sirvió intentar seguir el track Tratamos de caminar a media ledera, entre toxos y brezo, en un avance incómodo. Por la izquierda se presentan paredes de roca que se pueden trepar, aunque con un resultado incierto. Por la derecha, una fuerte pendiente completamiente cubierta de vegetación arbustiva que no invita a enfrentarse a ella. Realmente no se puede apreciar cual será el mejor camino. Optamos por seguir aproximadamente la curva de nivel hasta que, en algún punto, nos pareció más conveniente trepar un poco. Hecho esto y alcanzada la línea divisoria, el progreso hasta La Hoya fue mucho más sencillo.
El panorama desde La Hoya es impresionante. En la costa se aprecia Gijón. Hacia el sur, las Ubiñas. Hacia el oeste, la sierra de Sobia, el pico Urro, el pico Caldoveiro y las estribaciones de Somiedo.
La bajada asusta por la pendiente pero resultó mucho más sencilla que la subida, pues estaba perfectamente jitada y no tenía más dificultad que la fuerte pendiente.
Desde la collada de Aciera, basta seguir la pista de asenso, en sentido contrario.
Realicé esta ruta el día 14 de diciembre de 2025 en compañía de la familia Castro, Maite, Rodrigo, María José e Inés.